A 50 años del secuestro, Marta habla de los sueños truncos de su hermano Horacio Ungaro. El amor por los libros, la militancia y el último acto de resistencia.
0221.com.ar La Plata 16 de septiembre de 2026 Por Pablo Spinelli Editor Seguí a 0221 en Escuchá la nota –:– Para Marta, Horacio Ungaro siempre fue, antes que nada, “el chiquitito” de la familia. Era el menor de cuatro hermanos y ella le llevaba once años. En la casa familiar de Gonnet donde crecieron aprendió a nadar, a andar en bicicleta y a jugar al ajedrez con su padre y su hermano.
Lo recuerda como un alumno destacado, lector incansable y estudiante de francés desde los siete años. El 16 de septiembre de 1976 a la madrugada fue arrancado del departamento donde vivía, en un monoblocks del Barrio Hipódromo y desde entonces es uno de los desaparecidos de La Noche de los Lápices. Marta recuerda y se emociona con un último acto de resistencia, cuando arrojó por la ventana literatura prohibida por la dictadura.
“Lo mejor para él eran los libros”, dice. Conserva todavía algunos de aquellos objetos que quedaron como pequeñas pruebas materiales de su existencia: los libros que Horacio tenía consigo la noche de su secuestro y el guardapolvo que había comenzado a pintar para el festejo de la primavera que se avecinaba.
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Sus padres se habían conocido militando y en la familia siempre había discusiones y debates. Ella comenzó a acercarse a la política a los 15 años y, con el tiempo, Horacio también se incorporó a la militancia estudiantil.