La actriz Silvia Kutika contó detalles de su trabajo y habló sobre las transformaciones dentro de la industria audiovisual argentina, mientras que reveló su pasado platense. Kutika actualmente protagoniza El cuarto de Verónica, una obra de suspenso psicológico que desafía tanto a los actores como al público, y hace…
Clasificados Fúnebres Mercados Online Por Redacción La actriz Silvia Kutika contó detalles de su trabajo y habló sobre las transformaciones dentro de la industria audiovisual argentina, mientras que reveló su pasado platense. Kutika actualmente protagoniza El cuarto de Verónica, una obra de suspenso psicológico que desafía tanto a los actores como al público, y hace poco tiempo realizó la última función de Al fin y al cabo es mi vida, una intensa historia sobre la eutanasia y el derecho a decidir sobre la propia vida.
Su camino hacia la actuación no fue lineal. Kutika estudiaba Biología en la Universidad de La Plata y comenzó a trabajar como modelo y actriz casi de casualidad, mientras intentaba costear sus estudios. "De chica no me pasaba eso de querer ser actriz. Yo estudié Biología en La Plata, en el Museo de La Plata. Hice casi cuatro años, o sea que tenía la cabeza puesta en otro lugar totalmente distinto.
Por circunstancias de la vida empecé a trabajar, a hacer algunas publicidades para poder bancarme los estudios", reveló Silvia. "Tenía una amiga que trabajaba en una agencia y le llevé unas fotos, pensando que no va funcionaría, pero si salía me venía muy bien. Empecé más como hobby, sobre todo para sostener los estudios de Biología.
A mis papás se les había puesto un poco difícil económicamente, entonces estudiaba y trabajaba". Lo cierto es que en nuestra ciudad Sivia Kutika se vio sorprendida: "Curiosamente me empezaron a llamar para hacer publicidades. Después, por esa misma agencia, entré en un concurso de belleza que se llamaba Siete Días, que era una revista muy conocida en ese momento.
Salí primera princesa, me mandaron a Colombia y terminé siendo reina panamericana. A partir de ahí empecé a hacer tapas de revistas y otras cosas. "Después me llamaron de Calabromas. Me convocaron para participar y yo decía: “Pero no tengo la menor idea, no sé actuar”. Me dijeron que eran participaciones muy chiquitas y que las iba a poder hacer. Me hicieron una prueba para ver cómo leía el libreto y cómo me desenvolvía. Y zafé".
Nosotros venimos de una familia en la que mis viejos siempre nos decían: “Hay que prepararse, hay que estudiar”. Y yo me sentía muy sapo de otro pozo empezando a trabajar porque no tenía formación. Entonces empecé a estudiar con Lito Cruz.