Brandsen. La posible instalación de un nuevo establecimiento avícola en cercanías de Jeppener volvió a encender el debate sobre el uso del suelo, el cumplimiento del Código Urbano Territorial (COT) y la eficacia de los controles ambientales en el distrito. La advertencia fue planteada por Vecinos por un Brandsen Ecológico, a través de su referente Pablo Suárez, quien expresó serias objeciones al proyecto en una entrevista radial.
Suárez remarcó que la postura de la organización no es contraria a la producción ni al desarrollo económico, sino al incumplimiento de la normativa vigente. “No se puede legislar en particular. Se legisla para todos, no para beneficiar a una empresa”, enfatizó, al cuestionar la iniciativa que permitiría reducir las distancias mínimas entre establecimientos avícolas y zonas pobladas.
Falta de estudios técnicos y dictámenes
Uno de los principales puntos señalados es la debilidad del expediente que analiza el Concejo Deliberante. Según indicó Suárez, la documentación presentada carece de estudios esenciales: impacto ambiental y social, informes de ingeniería agronómica y de seguridad e higiene, y la intervención de consultoras ambientales. Tampoco figuran dictámenes de organismos provinciales, como la Autoridad del Agua (ADA), ni precisiones sobre el tratamiento de efluentes, residuos y guano.
“Hay apenas un par de hojas con buenas intenciones, pero sin respaldo técnico. Así no se puede avanzar”, sostuvo, y advirtió sobre el riesgo de repetir errores ya registrados en la región.
El Código Urbano y la distancia mínima
Otro eje central del reclamo es el respeto a la distancia mínima de 10 kilómetros entre establecimientos avícolas y centros poblados, tal como establece el COT. Esa pauta, recordó Suárez, surge de un Plan de Desarrollo Estratégico elaborado con participación vecinal y asesoramiento académico. Reducirla a dos kilómetros —como se evalúa en este caso— podría generar impactos ambientales y sociales directos sobre la comunidad de Jeppener.
Además, recordó que en 2025 el Ejecutivo municipal elevó un proyecto general para modificar estas distancias, que nunca fue tratado. “Ese era un debate amplio, para todos los casos. Hoy aparece una excepción puntual, hecha a medida”, cuestionó.
Controles y antecedentes
Desde la organización también manifestaron preocupación por la falta de controles posteriores a las habilitaciones. Suárez mencionó antecedentes de contaminación en cursos de agua de la zona, señalados por la propia Autoridad del Agua provincial, y subrayó que “aun cuando se cumplen papeles, después nadie controla”.
Otros reclamos
En el mismo marco, Vecinos por un Brandsen Ecológico señaló la falta de aplicación de ordenanzas vigentes, la escasa participación institucional en ámbitos de seguimiento del COT y la reaparición de prácticas irregulares como la venta de terrenos en campos indivisos, que derivan en un crecimiento urbano desordenado.
Para Suárez, la salida es clara: “Las ordenanzas están. El Código Urbano está. Las normativas ambientales están. Lo único que falta es hacerlas cumplir”.












