La calle, el poder y las listas que cierran sin todos

Movilización de la CGT frente al Congreso y tensiones internas en el PJ bonaerense en medio del ajuste económico y el cierre de listas políticas

La semana política vuelve a acelerarse con una nueva movilización impulsada por la CGT hacia el Congreso nacional, en rechazo al rumbo económico del gobierno de Javier Milei y al impacto del ajuste sobre trabajadores y jubilados.

La protesta no surge en el vacío. Se apoya en estadísticas oficiales difundidas por el INDEC, que contrastan con el relato de recuperación que promueve la Casa Rosada. Mientras el Presidente destaca indicadores macroeconómicos, la inflación, el aumento de la pobreza y la pérdida del poder adquisitivo vuelven a empujar a las centrales sindicales a la calle y reabren el debate sobre el costo social del experimento económico en curso.

En la provincia de Buenos Aires, el clima también se tensa. Los estatales reclaman una recomposición salarial que no encuentra respuesta en el 2% ofrecido por el Ejecutivo provincial, claramente insuficiente frente a una inflación que licuó ingresos y profundizó el malestar en áreas sensibles del Estado.

En paralelo, la discusión gremial se cruza de lleno con la rosca política. Axel Kicillof confirmó que asumirá la presidencia del PJ bonaerense, acompañado por Verónica Magario, en un acuerdo sellado con La Cámpora que busca ordenar el tablero interno del peronismo. El mensaje es claro: frente a un gobierno nacional que avanza sin concesiones, el oficialismo provincial acelera definiciones para consolidar liderazgo y proyectar un armado con vistas a 2027.

Berisso: señales de quiebre en el peronismo local

En Berisso, el cierre político tomó un rumbo tan silencioso como conflictivo. El intendente Fabián Cagliardi presentó su lista ante la Junta Electoral, pero evitó hacerla pública, alimentando versiones y malestar puertas adentro del peronismo local.

Según trascendió, Cagliardi estará acompañado por Andrea Proia en un lugar históricamente ocupado por Adriana González, referente de Patria Grande. La decisión generó ruido: Proia no es reconocida por la militancia local, no reside en la ciudad y carece de inserción territorial, un combo que desató fuertes cuestionamientos internos.

El descontento se profundizó con la exclusión de la agrupación Única, el espacio que mayor caudal de votos aportó en la última elección y que conduce el concejal Juan Ignacio Mincarelli. No hubo convocatoria ni respeto por los lugares previamente ocupados, lo que llevó al sector a definirse por fuera del armado. La misma lógica se repitió con otros dirigentes que, en las últimas horas, abandonaron reuniones visiblemente disconformes.

Sin acuerdo con el sector de Máximo Kirchner

A la tensión local se suma una contradicción mayor: mientras a nivel provincial se cerró un acuerdo con La Cámpora, en Berisso ese entendimiento no se replicó. El sector que referencia a Máximo Kirchner no fue convocado y quedó directamente excluido de una nómina de 42 integrantes, sin que hasta ahora se registre una intervención ordenadora desde la conducción provincial.

Todo indica que la decisión de Cagliardi de no ampliar el armado sigue firme. El malestar crece, los teléfonos arden y las críticas se multiplican, en un contexto donde el 2027 ya empieza a proyectarse. La advertencia que circula con fuerza es clara: sin integración real, la fragmentación se paga en las urnas.

Un cierre que deja preguntas abiertas

El verticalismo sin costos parece haber llegado a su límite. Mientras el ajuste nacional profundiza el conflicto social y la calle vuelve a ser termómetro del descontento, el peronismo enfrenta su propia discusión: ordenar, incluir o asumir el precio de la división.

Este sábado, Cagliardi formalizó la presentación de la lista y los avales en la sede del PJ provincial junto al secretario de Acompañamiento municipal, Martín “Tapón” Fernández. Minutos después, el intendente expresó públicamente su respaldo a la nueva conducción bonaerense: “Como presidente del Partido Justicialista de Berisso quiero expresar nuestro acompañamiento a Axel Kicillof y Verónica Magario”.

En Berisso, sin embargo, la consigna histórica —“para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”— hoy suena lejana. El camino al 2027 ya comenzó y no se construye con listas cerradas ni nombres impuestos, sino con representatividad, diálogo y militancia. Todo lo demás, más temprano que tarde, se cobra en las urnas.