El acusado de robar el ternero hallado en un campo de Brandsen contó cómo fue detenido, los meses que pasó preso y el impacto que la causa tuvo en su vida.
Por 0221 Agregar 0221.com.ar en Escuchar –:– "Mi vida cambió". La frase en el juicio en La Plata se escuchó varias veces durante la declaración de Matías Ezequiel Rival, el acusado de haber robado a Bigotito, el ternero cuya desaparición derivó en uno de los expedientes judiciales más controvertidos de los últimos años en la provincia.
El trabajador rural declaró ante el juez Lucas Massaccesi, del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°5, y brindó un relato cargado de emoción sobre el hallazgo del animal, su posterior detención, los meses que pasó privado de la libertad y las consecuencias personales que, según afirmó, todavía padece. La audiencia marcó el cierre de la etapa probatoria del segundo juicio oral por el caso.
Este miércoles, en tanto, será el turno de los alegatos del fiscal Lucas Domsky y de los abogados defensores Francisco Sánchez Peralta e Ignacio Fernández Camillo.
"Acuerdo viciado" Su defensa le prometió prisión domiciliaria y terminó en la cárcel: el caso del peón rural que evidencia la crisis del juicio abreviado La historia de Matías Rival y el fallo que revela la crisis del juicio abreviado en La Plata y el presunto estado de indefensión de un trabajador honesto. ¿Condena arbitraria?
La pulseada legal en La Plata por el hombre que fue a prisión por un ternero en Brandsen Casación bonaerense, con sede en La Plata, definirá el destino de Matías Rival, el caso que cuestiona el juicio abreviado. La defensa, a fondo. Rival sostuvo que nunca robó el animal y reiteró la versión que ya había sido expuesta por su hermano Martín durante la primera audiencia.
Según explicó, todo comenzó cuando recibió un llamado de su hermano. "Matías, hay un ternerito que encontré acá", recordó que le dijo. Bigotito Bigotito fue hallado en buen estado y devuelto a sus propietarios. Foto judicial De acuerdo con su relato, inmediatamente se comunicó con el productor agropecuario Marcelo Niclicepe, para quien trabajaba en aquel momento, y le pidió autorización para llevar el animal al establecimiento rural.