Cinco mujeres detenidas denunciaron haber sido sometidas por parte de agentes penitenciarios en la Unidad Penitenciaria 51 de Magdalena.
Por 0221 Agregar 0221.com.ar en Escuchar –:– Cinco mujeres detenidas denunciaron haber sido sometidas a torturas, abusos sexuales, golpizas y otros castigos por parte de agentes penitenciarios en una cárcel de Magdalena luego de un operativo. Luego de las agresiones, las víctimas se manifestaron y fueron violentamente reprimidas. La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) relevó testimonios, lesiones y pruebas sobre lo ocurrido.
Los episodios comenzaron el pasado 3 de junio tras una pelea entre dos internas en la Unidad Penitenciaria 51. Un grupo de agentes ingresó a un pabellón, arrojó gas pimienta y encerró a las mujeres en sus celdas. Luego intentaron obligarlas a desnudarse delante de efectivos masculinos del Grupo de Intervención ante Emergencias (GIE) y, ante la negativa, las sacaron por la fuerza para trasladarlas a distintos sectores del penal.
Modelo mixto Presentaron un nuevo proyecto para privatizar cárceles y sumar empresas al sistema penitenciario La iniciativa ingresada en la Legislatura sobre privatización de cárceles plantea concesiones mixtas con auditorías y nuevas funciones en penales bonaerenses.
Violencia de género Una mujer denunció que su ex abusó de ella delante de su propia hija La denuncia fue presentada por una mujer de 31 años y afirmó que su expareja ingresó a su casa sin permiso y la atacó. También relató episodios de amenazas. Las víctimas identificaron entre las responsables a la jefa de la unidad, la subjefa, otra agente identificada y varios integrantes del GIE.
Varias mujeres fueron golpeadas, esposadas, sometidas a asfixia con gas pimienta y privadas de agua, alimentos y acceso a sanitarios durante largas horas, según indicó Andar Agencia de Noticias. Los relatos de lo ocurrido en Magdalena Una de las denunciantes aseguró que fue llevada a una celda donde le aplicaron la práctica conocida como submarino húmedo.
Según su relato, la obligaban a besar las botas de la jefa del penal mientras recibía golpes, escupitajos y amenazas. También declaró haber sufrido abusos sexuales por parte de distintos agentes y que posteriormente fue obligada a firmar documentación bajo intimidación.