El debate sobre el desarrollo portuario volvió al centro de la escena luego de que el secretario de Turismo y Ambiente de la Nación, Daniel Scioli, anunciara gestiones para incorporar a Mar del Plata como destino de cruceros de lujo. Sin embargo, especialistas en navegación aseguran que el planteo choca con una limitación estructural clave: la inexistencia operativa del Canal Magdalena.
El ingeniero naval y ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti, fue categórico al respecto. En declaraciones periodísticas, sostuvo que “no habrá ninguna posibilidad de que ingrese un crucero a Mar del Plata si no se habilita el Canal Magdalena”. Según explicó, la actual traza de navegación obliga a las embarcaciones que parten desde Buenos Aires rumbo al Mar Argentino a desviar su recorrido por aguas uruguayas, pasando por Montevideo, antes de retomar ruta hacia el sur.
Actualmente, cerca de 700 mil turistas arriban cada año en crucero a Buenos Aires, Puerto Madryn y Ushuaia. Estos destinos forman parte de un circuito consolidado desde el punto de vista náutico y comercial. La discusión radica en que, sin una conexión directa entre el Río de la Plata y el Mar Argentino, Mar del Plata queda fuera de esa lógica operativa.
Tettamanti advirtió que la licitación de la llamada “Hidrovía” —denominación que suele utilizarse para referirse a la Vía Navegable Troncal— consolidaría el esquema vigente, clausurando de hecho la posibilidad de avanzar con el Canal Magdalena. A su entender, esto no solo afecta la competitividad del puerto marplatense, sino que refuerza la centralidad de los puertos uruguayos como escala previa obligada para los cruceros que navegan la región.
“El esquema actual es irracional desde el punto de vista logístico”, señaló el especialista, al cuestionar que Argentina mantenga una estructura que impide la conexión directa entre Buenos Aires y Mar del Plata. Según su planteo, si los cruceros pudieran ingresar por el Canal Magdalena, ambos puertos pasarían a integrar un circuito natural, otorgando mayor protagonismo al país dentro del negocio internacional de cruceros.
Por su parte, Scioli anunció en el Club Motonáutico de Mar del Plata que mantiene conversaciones con la Prefectura, la Base Naval y el municipio para habilitar la recalada de cruceros en la próxima temporada, cumpliendo las exigencias técnicas correspondientes. Incluso estimó la llegada de 20 mil turistas y la generación de miles de puestos de trabajo vinculados al impacto en gastronomía, comercio y servicios.
La controversia expone dos miradas contrapuestas: una, centrada en la voluntad política y la promoción turística; la otra, enfocada en las condiciones estructurales de la navegación y la planificación estratégica de largo plazo. En el fondo, la discusión trasciende la llegada de cruceros y abre un interrogante mayor sobre el modelo logístico y portuario que Argentina quiere consolidar en el Atlántico Sur.












