Provincia de Buenos Aires: Pipinas, la “NASA argentina” rumbo a la Costa

Réplica del cohete Tronador II en Pipinas, localidad de Punta Indio conocida como la “NASA argentina” en la Provincia de Buenos Aires.
Réplica del cohete Tronador II en Pipinas, localidad de Punta Indio conocida como la “NASA argentina” en la Provincia de Buenos Aires.

Los pueblos del interior de la Provincia de Buenos Aires se consolidan como protagonistas para quienes buscan escapadas de fin de semana sin alejarse demasiado de los grandes centros urbanos. En ese mapa del turismo bonaerense, Pipinas gana cada vez más interés entre familias y viajeros que circulan por la Ruta Provincial 36 rumbo al mar.

Ubicada en el partido de Punta Indio, esta pequeña localidad se hizo conocida por su vínculo con el Polo Espacial Punta Indio, lo que le valió el apodo de “la NASA argentina”. Hoy combina historia industrial, identidad comunitaria y un atractivo tecnológico poco habitual en la región.

Un destino con identidad propia en el noreste bonaerense

Pipinas se encuentra en el noreste bonaerense, exactamente en el kilómetro 155 de la Ruta Provincial 36. Su localización estratégica la convierte en una parada frecuente para quienes viajan hacia los balnearios del sur de la Costa Atlántica.

Durante décadas, la cementera Corcemar impulsó la economía local y moldeó la vida cotidiana del pueblo. Sin embargo, tras el cierre de la planta en 2001, la comunidad debió reinventarse. Lejos de resignarse, los vecinos apostaron por la reconversión productiva y turística, transformando antiguas instalaciones industriales en espacios culturales y de alojamiento.

El origen del apodo: la “NASA argentina”

El sobrenombre surgió cuando el Estado nacional eligió la zona para desarrollar ensayos vinculados al proyecto espacial argentino. En el marco del programa del lanzador Tronador II, se realizaron pruebas de los vehículos experimentales VEX en las inmediaciones del Polo Espacial.

En total se concretaron dos lanzamientos, uno de los cuales resultó exitoso. Más allá de los resultados técnicos, el impacto simbólico fue enorme: un pequeño pueblo rural pasó a vincularse con el desarrollo aeroespacial nacional.

Actualmente, una réplica a escala real del Tronador II se exhibe como uno de los principales atractivos turísticos. La estructura se convirtió en punto obligado para fotografías y visitas guiadas, especialmente para quienes recorren el interior bonaerense con curiosidad científica.

Arte, memoria y comunidad

Pipinas también funciona como un museo a cielo abierto. El sendero artístico “Cenizas del Recuerdo” recorre paredes y fachadas intervenidas con murales que narran la evolución del pueblo desde su fundación en 1913 hasta su etapa industrial y posterior reconversión.

Caminar por sus calles tranquilas permite descubrir una galería urbana que convive con el paisaje de campo. Es un plan ideal para recorrer a pie o en bicicleta, especialmente en escapadas familiares.

Otro punto clave es el edificio de la ex cementera, hoy reconvertido en hotel y restaurante mediante una cooperativa de vecinos. Este espacio se transformó en el nuevo corazón social de la localidad y recibe visitantes durante todo el año, consolidando un modelo de desarrollo basado en la economía social.

Cómo llegar

Desde la Ciudad de Buenos Aires, el viaje en auto demanda aproximadamente dos horas. El recorrido comienza por la Autopista Buenos Aires–La Plata, continúa por la Ruta Provincial 11 y luego por la Ruta Provincial 36 hasta el kilómetro 155.

También existen opciones en transporte público, ya que varias líneas de micros que parten desde la Terminal de La Plata pasan por Pipinas rumbo a la Costa Atlántica.

Con su historia industrial, su huella espacial y su ambiente sereno, Pipinas se posiciona como una alternativa atractiva dentro de la Provincia de Buenos Aires para quienes buscan descubrir rincones distintos sin recorrer largas distancias.