Debate con ATE Ensenada: Kicillof no es compañero de los trabajadores

Movilización de trabajadores del Astillero Río Santiago en Ensenada en reclamo salarial y contra el ajuste
Movilización de trabajadores del Astillero Río Santiago en Ensenada en reclamo salarial y contra el ajuste

Las recientes declaraciones del secretario general de ATE Ensenada, Francisco Banegas, luego de una reunión con funcionarios del gobierno bonaerense, generaron un fuerte rechazo entre los trabajadores del Astillero Río Santiago. “Venimos de hablar con funcionarios del compañero Axel Kicillof”, afirmó el dirigente sindical, en el marco de un conflicto salarial que derivó en una asamblea general y una movilización masiva contra la oferta considerada insuficiente por parte del Ejecutivo provincial.

Las palabras de Banegas fueron interpretadas como una provocación directa a los trabajadores navales, que incluso en pleno período de vacaciones anuales decidieron salir a la calle para rechazar una propuesta salarial calificada como miserable. Para amplios sectores de la planta, ese posicionamiento sindical funciona como un escudo político para justificar una política de ajuste y abandono del Astillero.

Desde esta perspectiva, la gestión de Axel Kicillof aparece como una continuidad de las políticas aplicadas durante el gobierno de María Eugenia Vidal. A pesar de haber asumido en 2019 con la promesa de revertir el ajuste, la realidad muestra presupuestos a la baja, ausencia de obras navales estratégicas y un deterioro salarial sostenido. Según datos oficiales, el salario mínimo estimado en diciembre de 2025 para una familia tipo ronda los 2.137.000 pesos, muy lejos de los ingresos reales de gran parte del personal.

El escenario se agrava con el impacto del tándem Nación-Provincia sobre la industria naval en general y el Astillero Río Santiago en particular. Muchos trabajadores se ven obligados a endeudarse para cubrir gastos básicos como alimentos, mientras buscan ingresos alternativos en un mercado laboral paralizado. La venta informal de productos, el trabajo en plataformas o changas ocasionales no alcanza para sostener a las familias, normalizando una sobrecarga laboral inaceptable.

En este contexto, crece el reclamo por una independencia política real del movimiento obrero. No alcanza con definirse antimileísta: es necesario defender los intereses de los trabajadores gobierne quien gobierne. Ni Scioli, ni Massa, ni ahora Kicillof han demostrado ser aliados de la clase trabajadora.

La reunión entre ATE Ensenada y funcionarios provinciales fue leída como un encuentro vacío de contenido, reducido a intercambios anecdóticos, sin respuestas concretas sobre salario ni planes de trabajo. Mientras tanto, la conducción sindical refuerza el discurso del “no hay plata”, silencia la crisis de IOMA y llama a la paciencia electoral con la mirada puesta en 2027, una estrategia que para muchos significa volver a votar a los responsables del ajuste.

Frente a este panorama, las asambleas autoconvocadas emergen como la única salida. La conducción gremial perdió autoridad para encabezar el conflicto y las centrales sindicales tradicionales no están a la altura para enfrentar las políticas de ajuste, limitándose a acciones aisladas y sin continuidad.

Los trabajadores del Astillero plantean la necesidad de construir desde cada sector un plan de lucha propio, defendiendo el convenio colectivo y las condiciones laborales. Rechazan la reforma laboral antiobrera, exigen un aumento salarial urgente, planes de trabajo inmediatos para el Astillero Río Santiago y pleno respeto a la democracia sindical.